lunes 21 de diciembre de 2009

Los Santos forman parte del presente y del futuro de la Iglesia

 En otra entrada informábamos sobre la declaración de Venerables de los Siervos de Dios, los papas Pio XII y Juan Pablo II. En la misma fecha de tal declaración, el Santo Padre tuvo un encuentro con los miembros de la Congregación para la Causa de los Santos, de cuyo contenido da cuenta la siguiente información del Vatican Information Service:

CIUDAD DEL VATICANO, 19 DIC 2009 (VIS).-El Papa recibió este mediodía a los miembros, consultores, postuladores y oficiales de la Congregación para las Causas de los Santos, con motivo del cuarenta aniversario de la institución del dicasterio.

 Hablando de los santos, el Santo Padre puso de relieve que "no son representantes del pasado, sino que forman parte del presente y el futuro de la Iglesia y de la sociedad". Su vida "pertenece a todas las regiones de la tierra" y se caracteriza por "su relación con el Señor (...) y un diálogo intenso con El". Además, dijo, "en ellos resalta la continua búsqueda de la perfección evangélica, el rechazo de la mediocridad y la tendencia hacia la pertenencia total a Cristo".

  Benedicto XVI subrayó que "las principales etapas del reconocimiento de la santidad por parte de la Iglesia, es decir, la beatificación y la canonización, están unidas entre sí por un vínculo de gran coherencia. (...) La cercanía gradual a la "plenitud de la luz" emerge de modo singular en el paso de una etapa a otra".

  En el paso de la beatificación a la canonización, continuó, "se suceden hechos de gran vitalidad religiosa y cultural, en los que la invocación litúrgica, la devoción popular, la imitación de las virtudes, el estudio histórico y teológico, la atención a los "signos del alto" se entrelazan y se enriquecen recíprocamente. (...) El testimonio de los santos, resalta efectivamente y hace conocer aspectos aspectos siempre nuevos del mensaje evangélico".

  Haciendo referencia a las palabras del prefecto del dicasterio, el arzobispo Angelo Amato, en el saludo al inicio de la audiencia, el Papa afirmó que "en el itinerario para el reconocimiento de la santidad, emerge una riqueza espiritual y pastoral que implica a toda la comunidad cristiana. La santidad, es decir, la transfiguración de las personas y de las realidades humanas a imagen de Cristo resucitado -concluyó- representa el objetivo último del plan de salvación divina".
(Fuente: VIS)



Etapas de una canonización


Ayer dábamos cuenta de la declaración de Venerables de los Sumos Pontífices Pio XII y Juan Pablo II por parte de la Congregación Pontificia para la Causa de los Santos. 
En  consecuencia, quizás le interese conocer cual son los procedimientos establecidos por la Santa Sede para llegar a esta declaración y a las siguientes hasta de la canonización.
Helas aquí:
1º - SIERVO DE DIOS
El Obispo diocesano y el Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de canonización. Y presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona.

La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta el Decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa (Decreto "Nihil obstat").
Este Decreto es la respuesta oficial de la Santa Sede a las autoridades diocesanas que han pedido iniciar el proceso canónico.

Obtenido el Decreto de "Nihil obstat", el Obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa del ahora Siervo de Dios.

II - VENERABLE.
1ra etapa
Proceso sobre la vida y las virtudes del Siervo de Dios.
Un Tribunal, designado por el Obispo, recibe los testimonios de las personas que conocieron al Siervo de Dios. Ese Tribunal diocesano no da sentencia alguna; ésta queda reservada a la Congregación para las causas de los santos.

2da etapa
Proceso de los escritos.
Una comisión de censores, señalados también por el Obispo, analiza la ortodoxia de los escritos del Siervo de Dios.

3ra etapa
"Positio".
Terminados los dos procesos anteriores. El Relator de la Causa nombrado por la Congregación para las Causas de los Santos, elabora el documento denominado Positio. En este documento se incluyen, además de los testimonios de los testigos, los principales aspectos de la vida, virtudes y escritos del Siervo de Dios.

4ta etapa
Discusión de la "Positio".
Este documento, una vez impreso, es discutido por una Comisión de Teólogos consultores, nombrados por la Congregación para las Causas de los Santos. Después, en sesión solemne de Cardenales y Obispos, la Congregación para las Causas de los Santos, a su vez, discute el parecer de la Comisión de Teólogos.

5ta etapa
Decreto del Santo Padre.
Si la Congregación para las Causas de los Santos aprueba la Positio, el Santo Padre dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes. El que era Siervo de Dios pasa a ser considerado Venerable.


III - BEATO
1ra etapa
Mostrar al "Venerable" a la comunidad como modelo de vida e intercesor ante Dios.

Para que esto pueda ser, el Postulador de la Causa deber probar ante la Congregación para las Causas de los Santos:

a- La fama de santidad del Venerable. Para ello elabora una lista con las gracias y favores pedidos a Dios por los fieles por intermedio del Venerable.

b- La realización de un milagro atribuido a la intercesión del Venerable. El proceso de examinar este "presunto" milagro se lleva a cabo en la Diócesis donde ha sucedido el hecho y donde viven los testigos.
Generalmente, el Postulador de la Causa presenta hechos relacionados con la salud o la medicina. El Proceso de examinar el "presunto" milagro debe abarcar 2 aspectos:

b.1- la presencia de un hecho (la sanación) que los científicos (los médicos) deberán atestiguar como un hecho que va más allá de la ciencia

b.2- la intercesión del Venerable Siervo de Dios en la realización de ese hecho que señalarán los testigos del caso.

2da etapa
La Congregación para las Causas de los Santos examina el milagro presentado.

Dos médicos peritos, designados por la Congregación, examinan si las condiciones del caso merecían un estudio detallado. Su parecer es discutido por la Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos (cinco médicos peritos).

El hecho extraordinario presentado por la Consulta médica es discutido por el Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos. Ocho teólogos estudian el nexo entre el hecho señalado por la Consulta médica y la intercesión atribuida al Siervo de Dios.

Todos los antecedentes y los juicios de la Consulta Médica y del Congreso de Teólogos son estudiados y comunicados por un Cardenal (Cardenal "Ponente") a los demás integrantes de la Congregación, reunidos en Sesión. Luego, en Sesión solemne de los Cardenales y Obispos de la Congregación para las Causas de los Santos se da su veredicto final sobre el "milagro". Si el veredicto es positivo el Prefecto de la Congregación ordena la confección del Decreto correspondiente para ser sometido a la aprobación del Santo Padre.

3ra etapa
Con los antecedentes anteriores, el Santo Padre aprueba el Decreto de Beatificación.

4ta etapa
el Santo Padre determina la fecha de la ceremonia litúrgica.

5ta etapa
es la Ceremonia de Beatificación.


IV - SANTO
1ra etapa
Aprobación de un segundo milagro.

2da etapa
La Congregación para las Causas de los Santos examina este segundo milagro presentado.
Se requiere que este segundo hecho milagroso haya sucedido en una fecha posterior a la Beatificación. Para examinarlo la Congregación sigue los mismos pasos que para el primer milagro.

3ra etapa
El Santo Padre, con los antecedentes anteriores, aprueba el Decreto de Canonización.

4ta etapa
El Consistorio Ordinario Público, convocado por el Santo Padre
.
Donde informa a todos los Cardenales de la Iglesia y luego determina la fecha de la canonización.

5ta etapa
La Ceremonia de la Canonización.

(Fuente: Sitio Oficial Padre José Frasinetti)





domingo 20 de diciembre de 2009

Juan Pablo II y Pio XII: Venerables

El Papa Benedicto XVI recibió en el transcurso de la semana pasada en audiencia privada a su E.R. Monseñor Angelo Amato sdb, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia el Santo Padre autorizó a la Congregación para promulgar varios Decretos, entre los cuales se encuentra el de las "virtudes heroicas" del Siervo de Dios Juan Pablo II, Sumo Pontífice, nacido en Wadowice el 18 de mayo de 1920 y muerto en Roma el 2 de abril de 2005.
En la misma audiencia Benedicto XVI ha dado otra gran alegría a la Iglesia universal al firmar el decreto referente a “las virtudes heroicas del Siervo de Dios Pío XII (Eugenio Pacelli), Sumo Pontífice; nacido en Roma el 2 de marzo de 1876 y muerto en Castelgandolfo el 9 de octubre de 1958”. De este modo, en un mismo día, nuestro Santo Padre nos ha dado el gozo de poder llamar con el título de “Venerable” a dos grandes Romanos Pontífices de nuestro tiempo. Continuemos orando fervientemente por la pronta beatificación de estos dos Sucesores del Apóstol San Pedro.

“Las principales etapas del reconocimiento de la santidad por parte de la Iglesia – dijo precisamente hoy Benedicto XVI en un discurso con ocasión del 40º aniversario de la Congregación para las Causas de los santos -, es decir, la beatificación y la canonización, están unidas entre ellas por un vínculo de gran coherencia. A ellas deben ser añadidas, como indispensable fase preparatoria, la declaración de la heroicidad de las virtudes o del martirio de un Siervo de Dios y la comprobación de algún don extraordinario, el milagro que el Señor concede por intercesión de un fiel Siervo suyo.

¡Cuanta sabiduría se manifiesta en tal itinerario! En un primer momento, el Pueblo de Dios es invitado a mirar a aquellos fieles que, después de un primer cuidado discernimiento, son propuestos como modelos de vida cristiana; luego, es exhortado a dirigir a ellos un culto de veneración y de invocación circunscrito al ámbito de las Iglesias locales o de Órdenes religiosas; finalmente, es llamado a exultar con la entera comunidad de los creyentes por la certeza de que, gracias a la solemne proclamación pontificia, un hijo o hija suya ha alcanzado la gloria de Dios, donde participa en la perenne intercesión de Cristo a favor de los hermanos (cfr. Hebreos 7, 25)”.
(Fuente: "La Buhardilla de Jerónimo")

sábado 19 de diciembre de 2009

Antífona de entrada - IV Domingo de Adviento


martes 15 de diciembre de 2009

¿Toda la revelación está en la Biblia?


¿Dónde dice la Biblia que Pedro murió en Roma? ¿Dónde dice la Biblia Inmaculada Concepción?  ¿Dónde dice la Biblia la Palabra Católica? 
¿Alguna vez te hicieron estas preguntas? ¿Y cómo te sentiste?
Quizás pienses que son muchas preguntas y que no conducen a nada. No creas. El católico, al margen de vivir como tal y dar testimonio vital de ello, debe estar preparado para saber responder estas cuestiones que hacen de él un verdadero apóstol y misionero. Estas son las palabras del apóstol Pedro en su primera carta: "Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia".

Pues bien, aquí encontrarás temas para informarte e informar.


Para nuestros hermanos separados solo en la Biblia está la Revelación de Dios (Palabra que significa: quitar el velo), es decir, la manifestación de Dios a los hombres, por medio de hechos y palabras, acerca de su voluntad. Para ellos nada es Revelación de Dios sino proviene de la Sagrada Escritura. Para nosotros los católicos, la Biblia es la Palabra de Dios, pero no toda la Revelación esta en ella. Muchas cosas no se escribieron y están fielmente guardadas en la Tradición.

Para entender esto, tendremos que entender que Dios se ha revelado (se ha dado a conocer) al hombre de distintas formas, ya sea por medio de sus obras (Rom 1,19-20), ya sea oralmente por medio de Moisés, los profetas, hasta que lo hizo personalmente por medio de Su Hijo (Heb 1,1-2).

 Jesús Evangelio de Dios:

Siendo Jesús la Máxima Revelación de Dios (Heb. 1,3) deseó que sus hechos y mensajes (Evangelio) se transmitieran por todo el mundo (Mc. 16,15) por medio de la Iglesia que el fundó. Obviamente mandó a predicar, no escribir. Así que cuando Jesús manda “Vayan y prediquen mi Evangelio” No se pone a repartir Biblias y les dice: “Vayan y repartan Biblias y díganles que la lean y que cada quien funde su Iglesia”. Cuando Jesús dice: “Vayan y prediquen mi Evangelio” Jesús da a entender: “Que vayamos y hablemos de El”. Jesús no escribió nada. Así lo entendieron los Apóstoles y entonces el día de Pentecostés el Apóstol Pedro empezó a hablar de Cristo (Hech 2, 14-41).

Tradición Apostólica:

A esta forma de transmitir la fe de manera oral se le llama Tradición. Cuando hablamos de Tradición no queremos decir costumbres, sino que nos referimos a la enseñanza oral de Jesús transmitidas a sus Apóstoles y que ellos transmitieron a sus discípulos, enseñanza guardada fielmente por la Iglesia.

La palabra Tradición significa: entrega, depósito. Yo te digo a ti, tu le dices a el, el le dice a otro. Esta idea esta bien clara en la Biblia:

Lo que aprendiste de mí, confirmado por muchos testigos,
Confíalo a hombres que merezcan confianza
Capaces de instruir después a otros.
(2 Tim. 2,2)
Todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí
Todo lo que me han visto hacer, háganlo.
(Filip. 4,9)

Pablo no dice que solo se guarde lo que esta escrito, sino lo que se oyó de boca de él, lo que se le vio a hacer también eso debemos hacerlo nosotros.

Para distinguir la Tradición de tradiciones de hombres, estamos hablando de la Tradición Apostólica: que es la enseñanza de los apóstoles del mensaje de Cristo a través de la predicación, el testimonio, los ministerios, el culto y los escritos inspirados.

Biblia:

Parte de esta enseñanza se empezó a escribir, pero no todo. El mismo San Juan, ya que se había escrito el evangelio de Mateo, Marcos y Lucas escribió:

Jesús hizo muchas otras cosas, si se escribiera una por una,
Creo que no habría lugar para tantos libros.
(Jn 21,25)

El primer escrito del Nuevo Testamento fue la primera carta a los Tesalonicenses alrededor del año 51 d. C. estamos hablando 18 años después de que empezaron a predicar los Apóstoles. Así, sucesivamente se fueron escribiendo más libros.

Pero, esto no significo que se hiciera aun lado la tradición, puesto que esta se siguió transmitiendo oralmente. Puesto que los escritos estaban dispersos por todo el territorio cristiano y no había una colección como actualmente la tenemos. Además, también aparecieron escritos de personas que quizás lo hacían de buena fe, exagerando la vida de Jesús o de sus Apóstoles, otros escritos difamándolos entre ellos: Evangelio de Pedro, Evangelio de Santo Tomas, Hechos de Pedro, Hechos de Pilato, varios Apocalipsis, etc. En algunas comunidades aceptaban de estos libros y además rechazaban algunos como: la Carta a los Hebreos, la 2 Carta de Pedro, la Carta de Santiago o el Apocalipsis.

Así es que si te das cuenta ningún libro de la Biblia da la lista de los libros inspirados por Dios. ¿Quién me asegura que la Biblia es inspirada por Dios? La Iglesia. Ya que la Iglesia, gracias a que conservaba la Tradición oral tuvo el criterio para definir que libros son inspirados por Dios, es decir el Canon Bíblico, que muchos hermanos separados mencionan pero no saben como se formó.

Algunos hermanos separados, mencionan el Códice Muratoriano, como el primer intento por tener un Canon Bíblico. Lo que muchos de ellos no mencionan es que es el primer intento de la Iglesia Católica por establecer un Canon, además, no aceptan algunos libros como: la 2 Carta de Pedro o la Carta a los Hebreos.

Entonces, fue realmente hasta los concilios de Hipona (año 393) y Cartago (año 397) cuando la Iglesia Católica fijo el Canon de los libros sagrados del Nuevo Testamento aceptando 27 libros.

También, fue la Iglesia Católica quien en estos concilios definió el Canon de los libros del A. T. basándose en la Versión Griega de los Setenta (Canon Alejandrino). Puesto que fue la versión que utilizaron los Apóstoles para citar textos del Antiguo Testamento en sus escritos del Nuevo Testamento, la cual tenía 46 libros.

Como vemos, gracias a la Iglesia Católica tenemos la Biblia. Primero es Jesús, luego la Iglesia y después la Biblia. La Biblia es Palabra de Dios porque la Iglesia da Testimonio de que es Palabra de Dios.

La Iglesia Católica guardiana de la Tradición Apostólica:

Creer que todo está en la Biblia es rechazar la Iglesia que el fundó. Muchas enseñanzas que están en la Biblia se entienden mejor gracias a la Tradición Apostólica que prevalece en la Iglesia Católica. Por eso, ahora en los grupos separados, encontramos muchas enseñanzas diferentes porque no cuentan con toda la Tradición Apostólica.

¿En donde se encuentra la Tradición Apostólica? En la Biblia, pero, también en la enseñanza de los Padres de la Iglesia, por ejemplo en los escritos de los llamados Padres Apostólicos (discípulos de los Apóstoles): San Clemente de Roma discípulo de San Pedro, San Ignacio de Antioquia y San Policarpo de Esmirna discípulos de San Juan, San Ireneo de Lyon, discípulo de San Policarpo de Esmirna, en la forma que celebra el culto la Iglesia, en los Papas, etc.



¿Quién interpreta auténticamente la Tradición Apostólica?:

El Magisterio de la Iglesia. Es decir el Papa, Sucesor de Pedro, Obispo de Roma y los obispos en comunión con el.



Conclusión:

Una ocasión platicando con un Pastor Protestante, me decía que no se podía aceptar como Palabra de Dios algo que no estuviera escrito en la Biblia, le cite Mt 2,23 el cual dice que los Profetas dijeron que a Jesús le llamarían Nazareno. Le pregunte que profeta dijo que a Jesús le llamarían Nazareno. Comienza a buscar en su Biblia las referencias que tenia ese texto. Después de 2 minutos le vuelvo a preguntar ¿Qué Profeta dijo? Me contesta: “no me acuerdo, creo que fue Jeremías”. Entonces le contesto yo: “Si lo buscamos en el A. T. ningún Profeta dijo esto. Entonces ¿De donde sacó esta creencia Mateo? De la Tradición, es decir de la enseñanza oral que se transmitieron los judíos y que no se puso por escrito”.

San Pablo nos dice que debemos guardar, no solamente lo que esta escrito, sino que también lo que se enseño oralmente.

“Así pues, hermanos manténganse firmes y conserven las tradiciones que han aprendido de nosotros de viva voz o por escrito.” (2 Tes. 2,15)

Por lo tanto, aunque algunas creencias nuestras no están explícitas en la Biblia, si lo están en la Tradición oral.