lunes, 6 de abril de 2009

Formación Litúrgica

SEMANA SANTA

Si se puede hablar a lo largo del Año litúrgico de un tiempo de gran riqueza litúrgica ese tiempo es sin duda la Semana Santa. Domingo de Ramos, Celebraciones del Jueves y Viernes Santos y la Vigilia Pascual son momentos cumbres del año litúrgico.

La actual Liturgia de la Semana Santa se inicia a partir de los años 1951 y 1955 siendo papa Pío XII que reforma primero la Vigila Pascual y posteriormente toda la Semana Santa. El Concilio Vaticano II, en la Sacrosantum Concilium la culmina con la posterior publicación del Misal romano de 1969. Ya quedaron atrás el uso del Tenebrario para iluminar tenuemente el templo e ir apagando todas sus velas excepto una en el suprimido Oficio de Tinieblas, o el enorme desarrollo de los llamados “monumentos”, arquitecturas efímeras para albergar la reserva del Santísimo que hoy sigue su costumbre pero de forma más discreta.

Hasta las reformas citadas se consideraba al Sábado Santo como día de Gloria (sábado de Gloria) ya que la Vigilia pascual se celebraba por la mañana.

Comienza la Semana Santa con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (este es el nombre litúrgico de este día). En las Misas se hace la conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén, que puede realizarse con una procesión, con entrada solemne o con entrada simple, según las circunstancias de cada momento y lugar.

Las palmas y los ramos, que son signos populares de victoria, manifiestan que la muerte en la Cruz es signo de victoria. El color litúrgico de este día es el rojo, que apunta a la muerte del Mártir y a su posterior Victoria uniendo así la Entrada de Jesús con su muerte y resurrección.

Acabada la procesión se dice inmediatamente la oración colecta, suprimiéndose los ritos iniciales. En la liturgia de la Palabra se lee la Pasión según el texto del sinóptico correspondiente al ciclo litúrgico que corresponda, por lo menos en su forma abreviada. (El relato de San Juan se reserva siempre para el Viernes Santo).

En la mañana del Jueves Santo se celebra la llamada “Misa Crismal", presidida por el Obispo diocesano, en la cual se bendicen los Santos Óleos que se usarán durante el año. Es una Misa en la cual están presentes todos los sacerdotes de la diócesis, ya que en la misma renuevan sus promesas sacerdotales.

El Triduo Pascual, que comienza con la Misa “in Coena Domine” y termina con las segundas Vísperas del Domingo de Pascua, es la culminación de todo el Año Litúrgico.

La Misa del Jueves Santo en la Cena del Señor, tiene como característica el rito del Lavatorio de los pies tras la Liturgia de la Palabra, y al final de la Misa, omitido el rito de despedida y la bendición, se hace el traslado del Santísimo Sacramento al lugar de la reserva. Se quita el mantel del Altar sin ninguna ceremonia .

El Viernes Santo, es un día alitúrgico puesto que es un día en que la Iglesia no celebra la Eucaristía (al igual que el Sábado Santo), se proclama la Pasión de Jesús según el evangelio de San Juan, y se hace la adoración de la Cruz. La oración de los fieles tiene ese día una especial importancia. El color litúrgico que corresponde a este día es el rojo.

El Sábado Santo, segundo día del Triduo, Cristo en el sepulcro, es también un día alitúrgico en el cual no hay ninguna celebración sacramental prevista.

La Vigilia Pascual, comienza con la Liturgia del Lucernario, bendición del fuego y posterior Pregón Pascual. Sigue la Liturgia de la Palabra con siete lecturas del antiguo testamento incluyendo los salmos. Acabadas estas lecturas se canta el Gloria, se encienden las luces del templo que hasta ese momento ha permanecido a oscuras y se encienden las velas del altar. Luego se lee una lectura del nuevo testamento, a su término se canta solemnemente el Aleluya para luego proclamar el Evangelio. Al término de la homilía se realiza la Liturgia bautismal en la que se pueden bautizar a los catecúmenos y renovar las promesas bautismales. En la procesión hacia el baptisterio se entonan las letanías de los santos. Terminada la Liturgia bautismal se continúa con la liturgia eucarística en la forma acostumbrada. Las vestiduras son blancas.

Como normas litúrgicas hay que tener en cuenta que durante el Triduo pascual no se tocan campanas , el altar permanece despojado sin cruz ni mantel desde la terminación de la Misa en la Cena del Señor del Jueves Santo. No suena la música y el coro, si interviene, lo hace "a capella".

También se hace genuflexión a la Cruz desde los Oficios del Viernes Santo hasta la Vigilia pascual.

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