sábado, 28 de febrero de 2015

En los albores del Cristianismo

TESTIMONIAN LA PRESENCIA DE CRISTIANOS EN EL SIGLO V
Hallan cruces y nombres de mártires en las rocas del desierto de Arabia Saudita
 
Una selva de cruces esculpidas en las rocas del desierto de Arabia Saudita, signo de la presencia de una vivaz comunidad cristiana alrededor del siglo V después de Cristo. Es el descubrimiento  hecho por un grupo franco-saudí de arqueólogos guiados por Frédric Imbert, profesor de la Universidad de Aix-Marsella.
 
 
(Asia News/InfoCatólica) En una conferencia en la universidad americana de Beirut, de la cual da noticia el Orient-Le Jour, el profesor Imbert expuso sus descubrimientos en las paredes de roca del Jabal Kawkab («la montaña de la estrella»), en la zona sur de Arabia Saudita, en el emirato de Najran.
La zona se llama Bir Hima o Abar Hima, un nombre «que se refiere a una zona de pozos conocidos desde la antigüedad». Según el arqueólogo, es probable que la zona fuese una zona de descanso para aprovisionarse de agua« para las caravanas que viajaban de Yemen a Najran.
Las cruces, afirma Imbert, «no son la únicas conocidas en Arabia del sur y del este», pero «son sin duda las más antiguas cruces cristianas en un contexto datado en el año 470 de nuestra era».
Lengua árabe pre-islámica
Con las cruces hay mezclados textos. El conjunto de las inscripciones se extiende por más de 1 km, con una serie de nombres, en una forma que se puede definir una lengua aramea local. Ellas representan una «lengua árabe pre-islámica, o más precisamente, una lengua nabateo-árabe».
Las inscripciones se colocan en el período del reino himairita de Shurihbil Yakkuf, que ha gobernado Arabia del sur del 470 al 475. Durante su dominio habrían iniciado las persecuciones de los cristianos. Es interesante notar que entre los nombres escritos entre las cruces hay nombres como Marthad y Rabi, ambos inscriptos en la lista de los mártires de Najran, en el así llamado «Libro de los Himairitas».
Para comprender el contexto en el cual las cruces y los nombres fueron ecritos en la roca, el profesor Imbert explicó que a fines de S. III D.C., en Arabia del sur estaba la dinastía himairita, que reinó por 150 años. Esta permaneció neutral entre los dos grandes imperios bizantino y persa, eligiendo al hebraísmo como religión.
Por su parte, el cristianismo se difundió en Arabia a partir de S. IV, pero «es en el S. Vi que se difunde en la región del Golfo, en las regiones costeras de Yemen y y en Najran»
La difusión del cristianismo se realiza gracias a los misioneros persas del Imperio Sasánide y gracias a los misioneros siríacos (que no aceptaban el Concilio de Calcedonia, sobre las dos naturalezas- divina y humana de Jesucristo). Dos obispos, consagrados en el año 485 y en el 519, pertenecería a la comunidad siríaca, quizás provenientes de Irak.
Hacia el 470-475, Yusuf (Dhu Nuwas) usurpa el trono himaitita. Y es él el que ordena la masacre de los cristianos de Najran. Tal masacre está confirmada por diversas fuentes cristianas. También el Corán menciona en la sura al-Buruk («las constelaciones»).
Los cristianos sobrevivientes envían un pedido a Khaleb, rey de Etopía, que envía una expedición militar en socorro de los perseguidos. El ejército de Yusuf es derrotado, a Yusuf lo matan y se instaura en Arabia un reino cristiano. Tal reino será un protectorado etíope hasta la conquista del islam.
Para Fredéric Imbert, las cruces y las inscripciones, son «el más antiguo libro de los Árabes», escrito «en las piedras del desierto», una página de historia de los Árabes y del cristianismo.
(Fuente: conocereisdeverdad.org)

jueves, 4 de diciembre de 2014

Te traigo un texto con una breve historia del tiempo de adviento. Espero que te ayude a vivirlo más intensamente.
 

La palabra Adviento proviene del latín "Adventus" que significa la venida. En un principio con este término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos. Haciendo referencia a este tiempo la primitiva Iglesia meditaba sobre los pasajes evangélicos que hablan del fin del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.

No se sabe desde cuando se comienza a celebrar. En los antiguos leccionarios de Capua y Wursemburgo hacen referencia al Adventus Domini. En los leccionarios gregoriano y gelasiano se encuentran algunas plegarias con el título de Orationes de Adventu. Más tarde comienzan a aparecer las domínicas ante Adventum Domini, en las cuales al término adventus se le asocia con la preparación a la Navidad.

A pesar de que esta temporada es muy peculiar en las Iglesias de Occidente, su impulso original probablemente vino de las Iglesias Orientales, donde era común, después del Concilio ecuménico de Efeso en 431, dedicar sermones en los domingos previos a la Navidad al tema de la Anunciación. En Ravena Italia - un canal de influencia oriental a la iglesia de Occidente - San Pedro Crisóstomo (muerto en 450) daba estas homilías o sermones.

La primera referencia que se tiene a esta temporada es cuando el obispo Perpetuo de Tours (461-490) estableció un ayuno antes de Navidad que comenzaba el 11 de Noviembre (Día de San Martín). El Concilio de Tours (567) hace mención a la temporada de Adviento. Esta costumbre, a la cual se la conocía como la Cuaresma de San Martín, se extendió por varias iglesias de Francia por el Concilio de Macon en 581.

El período de seis semanas fue adoptado por la Iglesia de Milán y las iglesias de España. En Roma, no hay indicios del adviento antes de la mitad del siglo VI AD, cuando fue reducida - probablemente por el Papa Gregorio Magno (590-604) - a cuatro semanas antes de Navidad. La larga celebración gala dejó su presencia en libros de uso litúrgico como el Misal de Sarum (Salzburgo), que era muy usado en Inglaterra, con su domingo antes de Adviento. La llegada de Cristo en su nacimiento fue cubierta por un segundo tema, que también proviene de las iglesias galas, su Segunda venida al final de los tiempos. Este entretejido de temas de los dos advientos de Cristo da a la temporada una tensión particular entre penitencia y alegría en la espera de Cristo que está por "venir".

(Fuente: Churchforum)

 

martes, 4 de noviembre de 2014

Para tener siempre presente


La doctrina católica está contenida en el catecismo y el católico sintoniza, está  y vive de acuerdo con ella. No haga consultas a cualquiera, vaya a las fuentes. Ésta es la fe de los católicos: así enseña el Señor: ¡El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. (cf. Jn. 8,7) A la luz de la fe no hay sólo «puros» o sólo «corruptos»: la condición humana y sus contradicciones nos unen a todos. Sólo el Padre es perfección absoluta. Al ser todos pecadores -siete veces al día-, pedimos los cristianos perdón. La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido al hermano.

Si quieres aprender lo que la Iglesia Católica realmente enseña, consulta  siempre el Catecismo de la Iglesia Católica: sólo allí está indefectible la Doctrina oficial de la Iglesia, ella emana de la Autoridad Apostólica. Los demás comentarios –los nuestros incluidos- son datos y pareceres. Con dolor se constatan arrogantes casos en internet; son a veces más artificios para la verborrea, moño de presuntuosidad o altanería, que un acto de sumisión al servicio catequético de la Iglesia. La humildad pasa por poner luz, serenamente como hermanos, porque hemos sido perdonados, como lo recuerda el papa emérito  Benedicto XVI, con la misma sangre de nuestro Salvador, Cristo Jesús. Así lo creemos y así lo decimos.
Consulte www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

(Fuente: www.conocereisdeverdad.org)

INTENCIONES DEL SANTO PADRE PARA EL MES DE NOVIEMBRE

INTENCIÓN UNIVERSAL: Para que las personas que sufren la soledad sientan la cercanía de Dios y el apoyo de sus hermanos.
INTENCIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN: Para que los seminaristas, religiosos y religiosas jóvenes, tengan formadores sabios y bien preparados.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Elementos fundantes de nuestra fe


"Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras"(1 Co 15, 3).

CIC 620 Nuestra salvación procede de la iniciativa del amor de Dios hacia nosotros porque  "Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). "En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo" (2 Co 5, 19).

CIC 621 Jesús se ofreció libremente por nuestra salvación. Este don lo significa y lo realiza por anticipado durante la última cena: "Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros" (Lc 22, 19).

CIC 622 La redención de Cristo consiste en que él "ha venido a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28), es decir "a amar a los suyos hasta el extremo" (Jn 13, 1) para que ellos fuesen "rescatados de la conducta necia heredada de sus padres" (1 P 1, 18).

CIC 623 Por su obediencia amorosa a su Padre, "hasta la muerte de cruz" (Flp 2, 8) Jesús cumplió la misión expiatoria (cf. Is 53, 10) del Siervo doliente que "justifica a muchos cargando con las culpas de ellos". (Is 53, 11; cf. Rm 5, 19).

sábado, 13 de septiembre de 2014

Himno AKATHISTOS




El Akatistos es un himno litúrgico que se reza en la Iglesia Bizantina en honor a Jesucristo, a la Madre de Dios, al Espíritu Santo o a algún santo.

Su nombre derivado del griego (a =negativo, y kathistomai=sentarse) significa "no sentado" o "de pie" como se está ante el Evangelio, en señal de atención reverente.

En el rito bizantino el Akatistos a la Madre de Dios ocupa un lugar privilegiado y goza de su propia fiesta: el quinto sábado de la gran cuaresma, llamado precisamente por eso: Sábado del Akáthistos.
Se desconoce el nombre de su autor. Entonces, el himno es de todos porque es de la Iglesia.En él un gran poeta, teólogo y contemplativo supo reducir a oración todo lo que la fe profesa.
Hay en el himno tres expresiones claves: Alégrate. Aleluya. Madre, Siempre Virgen.

¡Alégrate! Palabra biblica y profética con la que el Ángel saluda a María en la Anunciación. Es la invitación de Dios al gozo por la bendición del cielo que se ofrece al mundo por María.

¡Aleluya! Es una aclamación de alabanza dirigida al Señor a quien se refieren las estrofas pares del himno, tras las cuales corresponde cantar el Aleluya porque de él proceden la gracia y la verdad que inundan a María y se derraman en el mundo por la Anunciación y la Encarnación.

¡Madre, Siempre Virgen! Esta aclamación cierra las estrofas impares que se refieren a María y une en el canto al coro con la asamblea. Ella fija la mente de los fieles en la Virgen Madre: Mujer íntimamente unida a Dios llamada Madre, Esposa; y tan libre de toda posesión humana que es llamada Virgen. Así la suprema condición humana es revestida de lo divino, pero sin perder su condición de criatura.
 
(Fuente: orientales.org)





 
 

Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa!



Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa!

 

 Salve, oh tallo del verde Retoño;

Salve, oh rama del Fruto incorrupto.
Salve, al pío Arador tú cultivas;
Salve, tú plantas quien planta la vida.
Salve, oh campo fecundo - de gracias copiosas;

Salve, oh mesa repleta - de dones divinos.

Salve, un Prado germinas - de toda delicia;

Salve, al alma preparas - Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria;
Salve, ofrenda que el mundo concilia.
Salve, clemencia de Dios para el hombre;
Salve, del hombre con Dios confianza.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;
Salve, aprisco de fieles rebaños.
Salve, barrera a las fieras hostiles;
Salve, ingreso que da al Paraíso.
Salve, por ti con la tierra - exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos - se alegra la tierra.

Salve, de Apóstoles boca - que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza - que nadie somete.

Salve, de fe inconcuso cimiento;
Salve, fulgente estandarte de gracia.
Salve, por ti es despojado el averno;
Salve, por ti revestimos la gloria.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, aurora del místico Día.
Salve, tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.
Salve, derribas del trono - al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo - el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado - de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido - de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;
Salve, extingues las llamas del vicio.
Salve, camino a la santa templanza;
Salve, alegría de todas las gentes.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, levantas al género humano;
Salve, humillas a todo el infierno.
Salve, conculcas engaños y errores;
Salve, impugnas del ídolo el fraude.
Salve, oh mar que sumerge - al cruel enemigo;

Salve, oh roca
que das de beber -
a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego - que guía en tinieblas;

Salve, amplísima nube - que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;
Salve, nos sirves Manjar de delicias.
Salve, oh tierra por Dios prometida;
Salve, en ti fluyen la miel y la l
eche.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, azucena de intacta belleza;
Salve, corona de noble firmeza.
Salve, la suerte futura revelas;
Salve, la angélica vida desvelas.
Salve, frutal exquisito - que nutre a los fieles;

Salve, ramaje frondoso - que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno - quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste - quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;
Salve, perdón del que tuerce el sendero.
Salve, atavío que cubre al desnudo;
Salve, del hombre supremo deseo.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, mansión que contiene el Inmenso;
Salve, dintel del augusto Misterio.
Salve, de incrédulo equívoco anuncio;
Salve, del fiel inequívoco orgullo.
Salve, carroza del Santo - que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran - sin fin serafines.

Salve, tú sólo has unido - dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez - eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.
Salve, tú llave del Reino de Cristo;
Salve, esperanza de bienes eternos.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;
Salve, despensa de la Providencia.
Salve, por ti se confunden los sabios;
Salve, por ti el orador enmudece.
Salve, por ti se aturden - sutiles doctores;

Salve, por ti desfallecen - autores de mitos;

Salve, disuelves enredos - de agudos sofistas;

Salve, rellenas las redes - de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;
Salve, nos llenas de ciencia superna.
Salve, navío del que ama salvarse;
Salve, oh puerto en el mar de la vida.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, columna de sacra pureza;
Salve, umbral de la vida perfecta.
Salve, tú inicias la nu
eva progenie;
Salve, dispensas bondades divinas.
Salve, de nuevo engendraste - al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste - al hombre insensato.

Salve, anulaste a Satán - seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor - sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;
Salve, unión de los fieles con Cristo.
Salve, de vírgenes Madre y Maestra;
Salve, al Esposo conduces las almas.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, oh rayo del Sol verdadero;
Salve, destello de Luz sin ocaso.
Salve, fulgor que iluminas las mentes;
Salve, cual trueno enemigos aterras.
Salve, surgieron de ti - luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti - caudalosos arroyos.

Salve, figura eres tú - de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas - de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;
Salve, oh copa que vierte alegría.
Salve, fragancia de ungüento de Cristo;
Salve, oh Vida del sacro Banquete.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 


Salve, oh tienda del Verbo divino;
Salve, más grande que el gran Santuario.
Salve, oh Arca que Espíritu dora;
Salve, tesoro inexhausto de vida.
Salve, diadema preciosa - de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso - de sacros ministros.

Salve, firmísimo alcázar - de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible - de todo el Imperio.

Salve, por ti enarbolamos trofeos;
Salve, por ti sucumbió el adversario.
Salve, remedio eficaz de mi carne;
Salve, inmortal salvación de mi alma.
Salve, ¡Virgen y Esposa!

 

 

miércoles, 30 de julio de 2014

COMO EMPEZAR UNA HOMILIA

Este artículo, por referirse expresamente a la homilia, le puede ser muy útil a cualquier sacerdote o diácono, interesado en conocer algunos de los secretos de la homilética.
Sin embargo, también puede ser de interés para cualquiera que deba dirigirse personalmente a un público reunido para escuchar una carla o conferencia.
Espero que les sea de utilidad. 

En castellano existe esta expresión; "iniciar con pie derecho", que significa tener un inicio exitoso o enrumbarse bien desde el principio. Sabemos que en la predicación, como en cualquier otro género de discurso análogo, el inicio es fundamental, tanto que de él puede depender el éxito de toda la predicación. Al mismo tiempo el fracaso de una homilía puede darse en su mismo inicio. Son afirmaciones que pueden parecer un tanto extremas, pero esa es la realidad. En la moderna neurociencia se ha comprobado que el cerebro humano determina de manera casi instantánea, al inicio de un discurso, si éste va a ser interesante o no y de acuerdo al resultado de un rápido proceso mental, crea o no las disposiciones necesarias para escuchar. Es lo que se conoce popularmente como "captar la atención"; lo que observamos con un poco de sentido común lleva detrás una serie de mecanismos cerebrales bastante precisos. Se puede decir que el "enganche" inicial de nuestra audiencia no es en lo absoluto una "ruleta rusa" ni algo que dependa de la posición de los astros, sino algo que perfectamente podemos controlar y aprender a dominar. Como condición general uno de los factores determinantes es si creamos o no de manera inmediata una expectativa en quienes nos escuchan.
Veamos algunos ejemplos de inicios comunes en homilías, que no suelen ser los más cautivadores y que, como regla general, deberíamos evitar:
"En el evangelio de hoy Jesús se dirige a los fariseos y los acusa de ser 'dobles', es decir de caer en la hipocresía..." Se comienza repitiendo exactamente lo que el Evangelio acaba de decir. Es tal vez uno los vicios más frecuentas en la homilética y uno de los más nefastos".
"En primer lugar quiero expresarles mi felicidad de estar aquí con ustedes celebrando la Santa Eucaristía, en ocasión de..." Se suele usar en ocasiones especiales, cuando uno ha sido invitado a una celebración o conmemoración especial; resulta tremendamente trillado y excesivamente formal. La predicación no debe nunca reducirse a un discurso protocolar o formal. Si se debe hacer un saludo de este tipo es mejor hacerlo al inicio de la Misa, como si fuera parte del rito de inicio, pero nunca para abrir la homilía.
"Como todos muy bien sabemos, Evangelio significa "Buena Nueva", es decir el anuncio de una noticia novedosa y que es un bien para el ser humano". Debemos huir de los lugares comunes. A veces se abusa del recurso de traducir palabras como "Evangelio", "Eucaristía" o "Misa", cuando este totalmente innecesario y hasta irrelevante.
"Como afirmó en una ocasión Santa Teresa, 'humildad es andar en verdad'". Citar al inicio puede dar buenos resultados, pero sólo si la cita es sumamente original o posee una cierta carga humorística o irónica; mejor si se cita dentro de un determinado contexto. Es muy bueno utilizar citas, pero casi siempre es mejor hacerlo dentro del discurso y no al inicio.

Estos son tan sólo algunos ejemplos o lugares comunes, pero se podrían citar muchos más. En la cultura americana, por ejemplo, es muy frecuente iniciar contando una broma o un chiste que puede no tener absolutamente nada que ver con el discurso que sigue. Este fue un discurso muy utilizado por el famoso predicador Fulton Sheen; sobre esto hay que decir en primer lugar que se trata un recurso muy propio de esa escuela y que no es siempre aconsejable. Fulton Sheen, de hecho, poseía ya un grande patrimonio de fama personal como figura pública y predicador de los medios de comunicación, y era muy conocido como gran contador de chistes, arma que sabía aprovechar con astucia. Pero eso no siempre da resultados positivos, pues existe el riesgo de banalizar el discurso o la ocasión, e incluso de hacer el ridículo, lo que resulta más trágico.

Algunas maneras originales de iniciar una homilía podrían ser:
"Los seres humanos en muchas situaciones pueden llegar a niveles heroicos de desinterés y de entrega, incluso fuera del ámbito religioso; pero pueden también, tal vez con más frecuencia, demostrar una maldad y un egoísmo sin límites". Este tipo de inicio podría corresponder a una homilía en la que se hable del sentido verdadero de la caridad o del amor cristiano, a diferencia de la simple filantropía.
"¡Qué impresión deja en nosotros esta historia cada vez que la escuchamos! ¡De manera espontánea imaginamos la escena y vemos a esa madre en trance de soportar junto con sus hijos las terribles torturas! Y pensamos ¿quién podría soportar un sufrimiento tan grande?" Un poco de dramatización puede ser muy efectivo al inicio, sobre todo cuando se simpatiza con sentimientos fuertes que una lectura ha producido en la audiencia, como el relato de 2 Macabeos 7.
"Acabo de recordar algo que me dijo hace muchos años mi padre espiritual, algo acerca del pecado de la vanidad..." Es un recurso fácil para crear rápidamente expectativa; evidentemente lo que sigue tiene que ser igualmente interesante e importante, como para suscitar la identificación de los fieles con la idea.
"Si en este momento se presentara Jesús en la puerta de esta Iglesia y tratara de convencernos de algo, muy probablemente no le haríamos caso; le diríamos 'Oye, déjanos en paz que aquí estamos haciendo algo importante"
 Es una frase que escuché hace algunos años a un predicador, quien centró su homilía en la idea de que Dios nos habla de muchas maneras en nuestra vida, pero somos nosotros los que no escuchamos y no somos sensibles a sus distintas presencias.

Pero existen otros recursos sumamente útiles. Uno de ellos es el silencio; en ciertas situaciones se puede empezar con unos segundos de silencio. Pero es algo de lo que no hay que abusar, es mejor utilizarlo en situaciones muy especiales. Una vez escuché a un predicar que empezó su homilía de esta manera: acababa de proclamar el Evangelio que tiene que ver con la indisolubilidad del matrimonio, comenzó haciendo un largo silencio y luego, con una expresión muy seria dijo: "hay ciertas páginas del Evangelio que quisiéramos arrancar; preferiríamos que Jesús no hubiese dicho lo que dijo". El silencio inicial y esa frase chocante crearon un clima de absoluta atención de parte de los fieles hacia el predicador. De esta manera introdujo una excelente catequesis sobre la indisolubilidad del matrimonio en un contexto en que se hacía mucha presión política y social contra la Iglesia por el "trato" que supuestamente ella da a los divorciados. Paradójicamente la homilía no dejó de tener palabras muy convincentes de esperanza incluso para lo que se pudieran encontrar en esa situación.

Nota final: todas las reglas tienen excepciones. Y sabemos que los mejores en cualquier actividad humana se pueden dar el lujo de romper con las reglas, ya sea porque han adquirido una mayor destreza y "saben lo que hacen", o porque tienen una fama ganada que hace a sus oyentes mucho más tolerantes con ellos que con el resto de personas.

(Fuente: elartedepredicar.com)

 

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Que sentido tienen las medallas e imágenes bendecidas?


 

Las medallitas que simbolizan a María nos obtienen su intercesión, pero no son amuletos mágicos

Las imágenes de Jesús, de la Virgen, de los santos o de los arcángeles y los objetos bendecidos – como por ejemplo los crucifijos, los escapularios, las medallas – son de gran ayuda y protección contra el Maligno. Éstas deben ser usadas con fe y devoción, asociadas a una oración sincera y profunda a Dios en la confianza a la Providencia. Subrayo, entonces, que todos estos objetos no deben ser llevados como talismanes o amuletos. Se caería, de otro modo, en una actitud mágica, que es decididamente contraria a la fe.

Hablaba en otra ocasión (cfr. Credere del 8 de diciembre de 2013, ndr) de la medalla de San Benito. Hoy deseo recordar la Medalla milagrosa, en la que se simboliza a María con el escrito: “¡Oh!, María, concebida sin pecado, ora por nosotros que acudimos a ti”. Precisamente así, en 1830 la Virgen se apareció en París, en Rue du Bac, a Caterina Labouré. Por otro lado existe una gran “M” que significa “María”, y los dos corazones de Jesús y María; que significa – como será revelado en 1917 en Fátima – que la voluntad de Dios es que la Madre y el Hijo sean orados conjuntamente.

- ¿Estos objetos se bendicen preventivamente?

Ciertamente. Pero también aquí, el sentido de la bendición no es conferir al objeto una protección mágica, casi de “superpoderes”. Se trata de hacer la oración de bendición pronunciada por el sacerdote en el momento de la bendición y de pedir a Dios la gracia de aumentar las virtudes en nuestra vida cotidiana y obtener la protección y la intercesión de la persona representada y evocada en el objeto. Me sorprendo siempre cuando – en los coches, en los lugares públicos o en las casas – veo una imagen sagrada y una medialuna o una herradura cercanas. ¿Qué tienen que ver una con la otra?

(Fuente: Aleteia.org)

 

 

jueves, 1 de mayo de 2014

Intenciones del santo padre para el mes de mayo

Intención Universal: para que los medios de comunicación sean instrumentos al servicio de la verdad y de la paz.
Intención por la Evangelización:  Para que María, estrella de la Evangelización, guie la misión de la Iglesia de anunciar a Cristo a todos los pueblos.

miércoles, 30 de abril de 2014

La Música Litúrgica en nuestras parroquias.


El presente artículo publicado  en el blog "con arpas de diez cuerdas", nos deja muchos motivos para pensar en nuestras realidades parroquiales, y , por qué no decirlo, en nuestra falta de dedicación al tema que se plantea. Leerlo puede ser motivo para empezar a hacer algo.
 
Se han cumplido los 50 años desde el Concilio Vaticano II, y con este motivo se ha divulgado desde la Santa Sede un cuestionario sobre la situación de la música sacra en la actualidad.

El Concilio Vaticano II fue un acontecimiento que, como es bien sabido, tuvo notabilísimas consecuencias en el campo litúrgico en general y en el de la música sacra en particular. Las opiniones sobre los cambios acaecidos en el rito romano son diversas, pero donde sí hay un disgusto bastante unánime es en la música litúrgica. Muy pocos son los que tienen una opinión positiva de los frutos concretos que trajo aquella reforma en este campo.

Unos porque, bajo argumentos pastorales, desearían un alejamiento de la tradición de la Iglesia todavía mayor que el que ya se ha producido, reivindicando la inoculación en el culto de los lenguajes musicales más característicos del ámbito profano actual.

Otros, entre los que me encuentro, porque juzgamos como un desastre el que la música empleada en el culto católico haya dejado de ser el ámbito de belleza que -con los altibajos inevitables- siempre fue o intentó ser, para acabar degenerando en irrisión de los gentiles.

No es una exageración. Podría yo testificar ampliamente, desde la propia experiencia, acerca del desprecio que entre las personas con cierta sensibilidad o formación musical suscita esa suerte de canciones que “ambientan” las actuales celebraciones. La expresión suena a canción de misa designa el género musical más desgraciado y mediocre que pueda tenerse a la vista, por debajo incluso de los productos estereotipados de la industria musical comercial. Y suelen emplearla las mismas personas que, al margen de su cercanía o lejanía respecto de la fe, profesan una sincera admiración ante la verdadera música de la Iglesia: desde el canto gregoriano y los compositores de música sagrada de los diversos siglos, hasta las más que dignas composiciones polifónicas sencillas que nacieron del impulso renovador de San Pío X, y que todavía a mediados de los años 1960 eran cantadas habitualmente incluso por coros parroquiales populares.

Este es el fenómeno habitual hoy en día: un repertorio que apenas puede ser tolerado desde el punto de vista técnico-musical, y que desde el teológico y espiritual adolece de una pobreza si cabe mayor, por cuanto sus textos abandonaron en gran medida las fuentes litúrgicas para acogerse a unos dejes de piedad subjetiva y personal que, dados los tiempos que han venido corriendo en las últimas décadas, se escoró hacia lo racionalista, antropocéntrico y semipelagiano.

Si se piensa bien, esto no es muy de extrañar dado que el modelo del repertorio divulgado en los años 1970 y 1980 no fue tanto el corpus gregoriano, absoluta y coherentemente litúrgico y enraizado en la Escritura, como los cantos devocionales extralitúrgicos popularizados desde principios del siglo XX, que en su día nadie pensó oponer al repertorio propiamente litúrgico.

En fin, tenemos una situación en la que la música del culto ni alcanza a cumplir con las exigencias intrínsecas de la acción litúrgica, ni contribuye a edificar adecuadamente la vida sobrenatural de los fieles, ni mucho menos puede aspirar a ser como belleza y cultura algo parecido al atrio de los gentiles.

A esto hay que añadir en el plano práctico-operativo el rechazo generalizado de la figura del músico cualificado al servicio de la Iglesia (cantor, director de coro, organista), conocedor de su oficio y tratado como tal. En un fenómeno parecido al de los cálices de barro y las casullas de tergal, el músico de iglesia competente fue eliminado en favor del colaborador aficionado. Esta figura del voluntario aficionado, que sin duda es necesaria y loable allí donde no hay otra solución, no deja de denotar en iglesias de mayor tamaño y capacidad un énfasis pobrista tanto más afectado cuanto más dotada de medios es la comunidad en cuestión. Este aspecto organizativo ha tenido una importancia decisiva en la degeneración de la música sacra.

Por lo que he podido detectar en no pocas conversaciones a lo largo de los años, lo que acabo de escribir refleja bastante bien el sentir y entender de muchas personas. Desde luego resume lo que tengo pensado contestar por mi parte. Y quizá no esté lejos tampoco la raíz de que alguien en la Santa Sede haya considerado oportuno elaborar esta encuesta. Ciertamente, pueden encontrarse en ella párrafos de muy honda y necesaria reflexión.

El documento con las preguntas ha sido enviado por la Congregación para el Culto Divino y el Pontificio Consejo de la Cultura a las Conferencias Episcopales y otras instituciones de la Iglesia. Puede descargarse también en la página web del Pontificio Consejo de la Cultura.

Está destinado principalmente a las personas que trabajan en el campo de la música sacra (responsables musicales de iglesias, maestros de coro, organistas, etc.).
 
(Fuente: Raúl del Toro Sola - Blog "con arpas de diez cuerdas")