martes, 20 de septiembre de 2011



Esta noticia, aunque escueta, es una gran noticia, ya que se enmarca en el Nº 114 de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia "Sacrosantum Concilium". Damos gracias a Dios por este emprendimiento y elevamos nuestra oración para que de frutos abundantes y duraderos.

La catedral metropolitana (San Martín 11, Buenos Aires) realizará, todos los martes y viernes de septiembre, a las 20, una convocatoria de audición para la formación de la “Capilla Musical de la catedral primada de Buenos Aires”.

     En primera instancia, el objetivo del proyecto consiste en la formación de un coro estable para los servicios musicales en la liturgia solemne de la catedral primada. Estas celebraciones se llevan a cabo los domingos, a las 11.30.
     El coro abordará, tanto para las celebraciones como para las clases de técnica y lectura, obras que pertenecen al repertorio sacro tradicional de la Iglesia: canto gregoriano, polifonía sagrada (antigua y moderna), y cantos populares.
(Fuente: Aica)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El problema de la música litúrgica: fruto de un retraso cultural en la Iglesia


El blog "La buhardilla de Jerónimo" ha publicado el texto que sigue. Creo que es un tema conveniente que sea leído por quienes tienen responsabilidades en los grupos de música y canto en las parroquias. 

El problema de la música litúrgica: fruto de un retraso cultural en la Iglesia


Presentamos un artículo del profesor Aurelio Porfiri, director de coro y experto en música litúrgica, en el cual analiza con gran lucidez las causas profundas de algunas actitudes frente a la música litúrgica en la Iglesia católica.

Desde hace mucho tiempo vengo reflexionando sobre algunas tendencias que se han verificado en las últimas décadas en el ámbito de la Iglesia católica, con atención del todo particular a la música litúrgica. He leído mucho sobre este tema y también he escrito mucho. Ahora me doy cuenta de haber sido víctima de una suerte de impaciencia, una sensación que crece cada vez más en mí y provoca a veces que leer y escribir me resulte más difícil. ¿Por qué ocurre esto? Quiero dar un ejemplo que, espero, ayudará a aclarar mi punto de vista. Hay muchas personas que sufren de depresión; algunas de estas, en consecuencia, no comen o comen poco. A veces quienes están cerca de estas personas dicen cosas de este estilo: debes comer más… o cosas similares. Ahora bien, es cierto que no comer es un problema pero es todavía más cierto que la raíz del problema de aquellas personas no está en el comer sino en otro lado: el no comer es una consecuencia.

A veces me parece que ocurre lo mismo con la música litúrgica: se combate a golpes de artículos de la Sacrosanctum Concilium, pero yo creo que estos artículos son bien conocidos por las diversas facciones; el problema está en otra parte. Ciertamente es necesario conocer estos artículos y estar bien informados sobre ellos, son una ley que informa la acción litúrgica; pero ¿vosotros diríais que los muchachos que salen a robar lo hacen porque no conocen la ley? Ciertamente saben que robar es delito, pero hay todo un conjunto de influencias que provocan que se comporten de ese modo.

Tomemos el discurso de la forma. Ciertamente ésta es una cuestión muy candente: en la tradición de la música litúrgica se privilegian composiciones con una coherencia formal extremadamente cuidada, con cánones bien precisos y verificables. A menudo en el bullicio de la música litúrgica de las últimas décadas tenemos, en cambio, composiciones con una forma frecuentemente aproximativa y simplificada, como si ésta no jugase un rol en la eficacia de las mismas composiciones. Se opone forma y contenido: aún si la forma es aproximativa, lo que importa es el contenido. Estoy leyendo con interés un libro que ha hecho discutir mucho, “La herejía de lo informe” del escritor alemán Martin Mosebach. Ahora no quiero entrar en el mérito del libro, lo que me gusta y lo que no me gusta. Pero hay un pasaje que es interesante citar:

“La filosofía, un vicio alemán, introdujo en los cerebros, incluso los más modestos, la idea de una diferencia entre forma y contenido. Según esta doctrina, los contenidos y las formas pueden ser separados los unos de los otros: lo que define como contenido, la abstracción, el núcleo teórico, constituye para ella la realidad verdadera; los cuerpos, en los cuales corre la sangre, las estructuras accesibles a los sentidos, son por el contrario pura forma, estructuras indistintas intercambiables; quien se interesa por esta forma, queda en lo periférico, en lo accidental – quien, en cambio, a través de la forma, llega hasta las abstracciones eternas alcanza la luz de la verdad. Las formas se han convertido aquí casi en algo indeterminado y, a veces, incluso algo peor; algo no verdadero, ellas son algo falso. Quien toma en serio la forma, se expone al peligro de perderse igualmente en la mentira. Él es el esteta. Él busca la verdad en los lugares equivocados, es decir, en la esfera de la evidencia sensible, y la busca con instrumentos prohibidos, es decir, con sus sentidos, con su gusto, su experiencia y su razón. De esta revuelta intelectual contra la evidencia de las cosas, ha nacido la disposición fundamental de nuestro tiempo: una desconfianza, de la que está llena toda la opinión pública, contra todo tipo de belleza y de perfección” (pp. 113-114).

Y luego el autor continúa explicando cómo esta tendencia se ha impuesto en el arte, influenciando también a la Iglesia católica en el ámbito de la liturgia. He reflexionado mucho sobre esta interesante observación del escritor alemán: no hay duda de que él retrata una situación que se verifica en el tiempo. Pero luego comencé a reflexionar también acerca de si esta tendencia en nuestra sociedad, así como es hoy, puede ser definida sólo de este modo. En este punto comencé a tener algunas dudas. En efecto, me puse a reflexionar sobre algunos ámbitos de la sociedad que son extremadamente populares, como moda, informática y deporte, por ejemplo. ¿Es precisamente cierto que aquí la forma no es considerada como importante? En la moda se mira a la perfección estética a veces en detrimento de la practicidad del vestido. ¿Y en la informática? La Apple ha hecho su fortuna precisamente por la elegancia del diseño y ha impuesto un estilo que tiene relevancia mundial. ¿En el deporte? Si se mira cómo los campeones son de inmediato empleados como símbolo de elegancia y usados para promover productos de todo tipo, especialmente si ellos son físicamente atrayentes. En resumen, ¿es cierto que hay un eclipse de la forma? A veces hay más un eclipse del contenido.

Por lo tanto, esta tendencia denunciada por el escritor alemán debería tal vez ser mejor especificada o inscrita más en un cierto comportamiento profundamente arraigado en la Iglesia católica. Creo que el problema es que a veces la Iglesia católica recurre a modas ya pasadas, como ya fue descrito por importantes intelectuales católicos. La idea de que la espontaneidad es más eficaz que la profesionalidad podía tener un atractivo en un período en que se exaltaba la liberación de los vínculos con la autoridad. ¿Pero hoy? En efecto, éste es el problema. Todavía hoy este viento proveniente de los años sesenta continúa soplando porque alguna ventana ha sido dejada abierta, como sucede en algunas casas abandonadas.

¿Pero por qué ha podido suceder algo así en la Iglesia católica? Yo pienso que hay varias razones. Una es que, en el fondo, a gran parte del clero no le importa la calidad de la música litúrgica en las celebraciones. Esto no porque sean malos, sino porque no son ya formados en apreciar la calidad. En el pasado había una intensa vida también musical en los seminarios, hoy es casi el desierto. Mi impresión, confirmada por más de veinte años de vida musical litúrgica, es que en el fondo no hay interés real en el clero por la música litúrgica, salvo pocas excepciones. Todo está bien, porque no se percibe la diferencia. Y a veces hay oposición a la música hecha de cierto modo no porque estén en contra sino porque no tienen instrumentos para valorarla.

Por lo tanto, se sigue paralizados en esta suerte de mentalidad de los años sesenta, mientras el mundo sigue hacia delante: espontaneidad, espíritu juvenil, antiautoritarismo… ¿por qué la Iglesia sigue aún aferrada a esto? Una razón la he dado anteriormente. Luego, creo que el concilio Vaticano II ha sido, para bien o para mal, una suerte de evento dirimente (y como nos es enseñado por el Papa Benedicto XVI con la hermenéutica de la continuidad, tal vez no debía ser precisamente así). Ciertos escollos, también culturales e históricos, como las revueltas de los años sesenta que entraron también en el ámbito católico, no han sido superadas con todo su bagaje. Luego hay un fenómeno aparentemente contrario: el del clericalismo que también bloquea un efectivo cambio. Si todo es gestionado siempre por el clero y el clero en general no tiene ya formación musical… las consecuencias son fáciles de entender. He aquí el problema con la forma, que no deriva (como espero haber demostrado) de una tendencia social sino de un retraso cultural que está precisamente en el desarrollo reciente de la Iglesia católica y del que todos nos esperamos vernos pronto liberados.

Fuente:La Bohardilla de Jerónimo”  

lunes, 1 de agosto de 2011

Intenciones del Santo Padre para el mes de agosto de 2011

Intención General: Para que la Jornada Mundial de la Juventud que se desarrolla en Madrid aliente a todos los jóvenes del mundo a enraizar y fundar sus vidas en Cristo.
Intención Misionera: Para que los cristianos de Occidente, dóciles a la acción del Espíritu Santo, reencuentren la frescura y el entusiasmo de su fe.

sábado, 2 de julio de 2011

Parece "obvio", pero muchas veces no lo es


En mi país es frecuente que alguien diga: "obvio" cuando escucha decir a otro algo que entiende que es verdadero. Esto puede aplicarse a que "la liturgia no puede adoptar formas de otros tipos de actividades como fiestas, "happenings, debates...". Sin embargo...... por favor siga leyendo.

La liturgia no puede adoptar formas de otros tipos de actividades como fiestas, “happenings”, debates,... La liturgia tiene un lenguaje y características propias que son sus límites y su grandeza, y que buscan poner de relieve la presencia actuante de Cristo.

A veces se la utiliza para cosas que no le son propias. Por ejemplo, la liturgia es catequética, pero no un acto de catequesis; es una fiesta, pero existen otras formas de celebrar, como pudieran ser manifestaciones de la religiosidad popular; a veces, la Misa se convierte en un acto juvenil.

La liturgia es un don de Dios, una venida de Cristo, y nosotros participamos en ese don de Dios que recibimos. Y ése es un camino muy fecundo y hermoso en el que todavía hay mucho que recorrer y asimilar por parte de los mismos sacerdotes y fieles. Lo más importante de la reforma litúrgica todavía está por descubrir o asimilar por todos en sus términos propios. Pero siempre en el Magisterio eucarístico.
 Escribió el Papa Juan Pablo II en su carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, "la obediencia a las normas litúrgicas debería ser redescubierta y valorada como reflejo y testimonio de la Iglesia una y universal, que se hace presente en cada celebración de la Eucaristía" (n. 52)

Fuente: Conoceréis de verdad.org

viernes, 1 de julio de 2011

Intención del Santo Padre para el mes de julio 2011

Intención General: Para que los cristianos  contribuyan a aliviar el sufrimiento físico y espiritual de los enfermos de SIDA, especialmente en los países más pobres.
Intención Misionera: Por las religiosas que trabajan en tierras de misión, para que sean testigos del gozo del Evangelio y signo viviente del amor de Cristo.

sábado, 11 de junio de 2011

PENTECOSTES

Una oración para rezar con toda la Iglesia:

V/.Veni, Sancte Spiritus,
R/. Reple tuorum corda fidelium, et tui amoris in eis ignem accende.

V./ Emitte Spiritum tuum et creabuntur;
R./ Et renovabis faciem terrae.

Oremus

Deus, qui corda fidelium Sancti Spiritus illustratione docuisti, da nobis in eodem Spiritu recta sapere, et de eius semper consolatione gaudere. Per Christum Dominus nostrum. Amen.

lunes, 6 de junio de 2011

Cambio de plantilla

Si, se ha cambiado la plantilla, pero el contenido del blog seguirá siendo el mismo. Un saludo especialísimo a todos los seguidores, a quienes animo a continuar con la excelente misión de extender el Reino de Cristo en el mundo.

domingo, 5 de junio de 2011

Solemnidad de la Ascensión del Señor


La iconografía religiosa nos muestra cómo se fueron comprendiendo, en distintas etapas, los misterios de la fe y fueron siempre ayudas de gran valor catequético. Su finalidad no  se extiende solamente a una simple valoración puramente artística, sino que son medios a través de los cuales el cristiano puede elevar su pensamiento a Dios

En el díptico de Munich, siglo IV, un precioso relieve sobre marfil, la Ascensión es representada en dos escenas complementarias. Abajo está la visita de las mujeres junto al sepulcro vacío. Arriba la subida de Jesús al cielo. La ejecución es de una gran calidad artística. Aunque puede parecer una representación de la resurrección, es interpretada como la escena de la Ascensión. En esta época se nota la influencia de los escritos apócrifos sobre el arte cristiano.


Otra representación, esta vez en un manuscrito, nos sitúa en el año 586. Es obra del monje Rabula, que la realizó en el monasterio de san Juan de Sagba, en Mesopotamia. Se conserva en la biblioteca de Florencia. Es una espléndida manifestación del arte en Siria, en tiempo de Justiniano en Constantinopla, muy próximo al estilo de la capital del imperio bizantino. Estamos lejos de la escena de Jesús arrastrado por los ángeles. Aquí aparece rodeado de cuatro ángeles, dos de los cuales están en actitud de adoración. Cristo, en el aire, está sostenido por las alas de serafines, entre los que se combinan los símbolos de los cuatro evangelistas. La diferencia mayor entre ésta y la representación de santa Sabina, sería la animación que aquí ofrece la escena, mientras que en el primer caso parece inerte.

Por último, una representacón pictórica de las catacumbas de san Javier, en Nápoles, nos presenta una imagen de gran fuerza juvenil. El fresco del interior del arcosolio, representa a Cristo imberbe, vestido con una túnica, y entre los pliegues se dejan ver las piernas del Señor. Toda la escena aparece como flotando. La cabeza esta rodeada por un nimbo cruciforme. La figura manifiesta una fuerza y novedad sorprendentes. Ha surgido el tipo que va a prevalecer en el futuro. Los ángeles han desaparecido. Cristo ya no es arrastrado, ni siquiera de la mano que sale de la nube. Se trata ya de una verdadera Ascensión. Cristo sube al cielo sin necesidad de ninguna ayuda.

Hemos podido ver una evolución en tres fases. En el primer caso Cristo arrastrado por ángeles, a la mitad del monte. Después es llevado triunfalmente por manos de ángeles. Ahora sube al cielo por su propia virtud.

Una visión global de los orígenes y evolución de la fiesta de la Ascensión, lleva implícitos unos conceptos muy útiles para la comprensión del año litúrgico. En primer lugar es de sumo interés darse cuenta del significado profundo de la primitiva tradición, unificada por el núcleo central del año litúrgico, el misterio pascual. La unidad indisoluble del «sagrado espacio de los cincuenta días» pone de relieve una concepción sacramental, por encima de la histórica de conmemoración, desconocida de las comunidades cristianas de los cuatro primeros siglos.

No carece de interés notar como el cambio profundo operado, hacia una visión más historicista del año litúrgico, matiza de otra manera la sacramentalidad del año litúrgico para el futuro. La acentuación progresiva hacia la historización de la fiesta, podría conducir a celebrar meros aniversarios, de una manera no demasiado distinta de cómo podría ocurrir aun prescindiendo de la fe.

Las representaciones artísticas del misterio celebrado, son imágenes de la fe que van más allá de puras ayudas catequéticas. Son una evocación del misterio más en conexión con la celebración. De este tronco común de las representaciones de los primeros siglos, derivarán después dos líneas que marcarán dos concepciones distintas, la oriental, más sacramental y la occidental más nocional.

Pueden observarse unos elementos populares concomitantes que son capaces de generar la fiesta litúrgica. Merecen especial atención la manera cómo la celebraba la comunidad de Jerusalén, en razón del privilegio único de su ubicación en los sagrados lugares. No son ajenas a esta creatividad, otras costumbres populares nacidas a raíz de la fiesta, como la antigua bendición de las habas, de la que aún quedan restos en el sacramentario gelasiano.
(Fuente: Conoceréis de verdad.org)


miércoles, 1 de junio de 2011

Intenciones del Santo Padre para el mes de junio

Intención General: para que los sacerdotes, unidos al corazón de Cristo, sean siempre verdaderos testimonios del amor cuidadoso y misericordioso de Dios.
Intención Misionera: Para que el Espíritu Santo haga surgir de nuestras comunidades numerosas vocaciones misioneras, dispuestas a consagrarse plenamente a la difusión del Reino de Dios.

sábado, 28 de mayo de 2011

El verdadero espíritu de "Sacrosantum Concilium"

Para los que se interesan por los temas de la liturgia de la Iglesia, el tema que sigue, no es algo que debiera ser ignorado, sino que se trata de algo sustancial que ayuda sobremanera a poner las cosas en su lugar. La Igesia tiene una abundante tradición litúrgica que no debe ser ignorada sin más. Por otra parte es dable advertir que no existe mucho eco en la preocupación del Santo Padre al respecto en esta cuestión. Pues bien, ya que estos temas no se tratan asiduamente, sino que pareciera que son para los especialistas, aquí inserto esta entrada de la traducción hecha por el blog "La buhardilla de Jerónimo", a quien agradecemos.
La Constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium del concilio Vaticano II afirma que “la Iglesia, en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, no pretende imponer, ni siquiera en la Liturgia, una rígida uniformidad” (n. 37). No se les escapa a muchos que actualmente está en juego la fe, por lo que es necesario que las legítimas variedades de formas rituales deban reencontrar la unidad esencial del culto católico. El Papa Benedicto XVI lo recordó seriamente: “En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado” (Carta a los obispos con ocasión del levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre, 10 de marzo de 2009).


El beato Juan Pablo II afirmaba a su vez que “la sagrada liturgia expresa y celebra la única fe profesada por todos y, dado que constituye la herencia de toda la Iglesia, no puede ser determinada por las Iglesias locales aisladas de la Iglesia universal” (Encíclica Ecclesia de Eucaristia, n. 51) y que “la liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los Misterios” (n. 52). En la constitución litúrgica se afirma además: “el sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios” (n. 4). La estima por las formas rituales es el presupuesto de la obra de revisión que, de tanto en tanto, se vuelve necesaria. Ahora bien, las dos formas, ordinaria y extraordinaria, de la liturgia romana son un ejemplo de recíproco incremento y enriquecimiento. Quien piensa y actúa en forma contraria socava la unidad del rito romano que debe ser fuertemente salvaguardada, no desarrolla una auténtica actividad pastoral ni una correcta renovación litúrgica, sino que priva a los fieles de su patrimonio y de su herencia, a la que tienen derecho.


En continuidad con el magisterio de sus predecesores, Benedicto XVI promulgó en el 2007 el motu proprio Summorum Pontificum, con el cual hizo más accesible para la Iglesia universal la riqueza de la liturgia romana, y ahora dio mandato a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para publicar la instrucción Universae Ecclesiae con el fin de favorecer correctamente su aplicación. En la introducción del documento se afirma: “Con tal motu proprio el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha promulgado una ley universal para la Iglesia” (n. 2). Esto significa que no se trata de un indulto, ni de una ley para grupos particulares, sino de una ley para toda la Iglesia, que, dada la materia, es también una “ley especial” que “deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962” (n. 28).


Debe ser recordada aquí la regla de oro patrística, de la que depende la comunión católica: “cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe” (n.3). El célebre principio lex orandi-lex credendi, referido en este número, está en la base de la restauración de la forma extraordinaria: no ha cambiado la doctrina católica de la Misa en el rito romano, porque liturgia y doctrina son inseparables. Puede haber, en una y otra forma del rito romano, acentuaciones, énfasis, expresiones más marcadas de algunos aspectos respecto a otros, pero esto no afecta la unidad sustancial de la liturgia.


La liturgia ha sido y es, en la disciplina de la Iglesia, materia reservada al Papa, mientras que los ordinarios y las conferencias episcopales tienen algunas competencias delegadas, especificadas en el derecho canónico. Además, la instrucción reafirma que hay ahora “dos formas de la Liturgia Romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito romano (…) Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe conservarse con el honor debido” (n. 6). El número siguiente refiere un pasaje clave de la carta del Santo Padre a los obispos, que acompaña el motu proprio: “No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser  improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial” (n. 7).


La instrucción, en línea con el motu proprio, no concierne sólo a cuantos desean continuar celebrando la Misa  del mismo modo en que la Iglesia lo ha hecho sustancialmente desde hace siglos; el Papa quiere ayudar a todos los católicos a vivir la verdad de la liturgia para que, conociendo y participando en la antigua forma romana de celebración, comprendan que la constitución Sacrosanctum Concilium quería reformar la liturgia en continuidad con la tradición.
(Fuente: la buhardilla de Jerónimo)