viernes, 6 de marzo de 2015

Cuaresma: conversión y penitencia

El proceso de la conversión y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola llamada "del hijo pródigo", cuyo centro es "el Padre misericordioso" (Lc 15,11-24): la fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna; la humillación profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor aún, la de desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexión sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegría del padre: todos estos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegría que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. Sólo el corazón de Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.
(Fuente: conocereisdeverdad.org)

martes, 3 de marzo de 2015

Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Gen. 1, 24-25.
 

Hagamos el bien, no una santidad fingida, invitó el Papa Francisco

Hagamos el bien, no una santidad fingida, invitó el Papa Francisco

lunes, 2 de marzo de 2015

INTENCIONES DEL SANTO PADRE PARA EL MES DE MARZO:
INTENCIÓN UNIVERSAL: Para que quienes se dedican a la investigación  científica se pongan al servicio del bien integral de la persona humana.
INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN: Para que se reconozca cada vez más la contribución propia de la mujer a la vida de la Iglesia.

sábado, 28 de febrero de 2015

En los albores del Cristianismo

TESTIMONIAN LA PRESENCIA DE CRISTIANOS EN EL SIGLO V
Hallan cruces y nombres de mártires en las rocas del desierto de Arabia Saudita
 
Una selva de cruces esculpidas en las rocas del desierto de Arabia Saudita, signo de la presencia de una vivaz comunidad cristiana alrededor del siglo V después de Cristo. Es el descubrimiento  hecho por un grupo franco-saudí de arqueólogos guiados por Frédric Imbert, profesor de la Universidad de Aix-Marsella.
 
 
(Asia News/InfoCatólica) En una conferencia en la universidad americana de Beirut, de la cual da noticia el Orient-Le Jour, el profesor Imbert expuso sus descubrimientos en las paredes de roca del Jabal Kawkab («la montaña de la estrella»), en la zona sur de Arabia Saudita, en el emirato de Najran.
La zona se llama Bir Hima o Abar Hima, un nombre «que se refiere a una zona de pozos conocidos desde la antigüedad». Según el arqueólogo, es probable que la zona fuese una zona de descanso para aprovisionarse de agua« para las caravanas que viajaban de Yemen a Najran.
Las cruces, afirma Imbert, «no son la únicas conocidas en Arabia del sur y del este», pero «son sin duda las más antiguas cruces cristianas en un contexto datado en el año 470 de nuestra era».
Lengua árabe pre-islámica
Con las cruces hay mezclados textos. El conjunto de las inscripciones se extiende por más de 1 km, con una serie de nombres, en una forma que se puede definir una lengua aramea local. Ellas representan una «lengua árabe pre-islámica, o más precisamente, una lengua nabateo-árabe».
Las inscripciones se colocan en el período del reino himairita de Shurihbil Yakkuf, que ha gobernado Arabia del sur del 470 al 475. Durante su dominio habrían iniciado las persecuciones de los cristianos. Es interesante notar que entre los nombres escritos entre las cruces hay nombres como Marthad y Rabi, ambos inscriptos en la lista de los mártires de Najran, en el así llamado «Libro de los Himairitas».
Para comprender el contexto en el cual las cruces y los nombres fueron ecritos en la roca, el profesor Imbert explicó que a fines de S. III D.C., en Arabia del sur estaba la dinastía himairita, que reinó por 150 años. Esta permaneció neutral entre los dos grandes imperios bizantino y persa, eligiendo al hebraísmo como religión.
Por su parte, el cristianismo se difundió en Arabia a partir de S. IV, pero «es en el S. Vi que se difunde en la región del Golfo, en las regiones costeras de Yemen y y en Najran»
La difusión del cristianismo se realiza gracias a los misioneros persas del Imperio Sasánide y gracias a los misioneros siríacos (que no aceptaban el Concilio de Calcedonia, sobre las dos naturalezas- divina y humana de Jesucristo). Dos obispos, consagrados en el año 485 y en el 519, pertenecería a la comunidad siríaca, quizás provenientes de Irak.
Hacia el 470-475, Yusuf (Dhu Nuwas) usurpa el trono himaitita. Y es él el que ordena la masacre de los cristianos de Najran. Tal masacre está confirmada por diversas fuentes cristianas. También el Corán menciona en la sura al-Buruk («las constelaciones»).
Los cristianos sobrevivientes envían un pedido a Khaleb, rey de Etopía, que envía una expedición militar en socorro de los perseguidos. El ejército de Yusuf es derrotado, a Yusuf lo matan y se instaura en Arabia un reino cristiano. Tal reino será un protectorado etíope hasta la conquista del islam.
Para Fredéric Imbert, las cruces y las inscripciones, son «el más antiguo libro de los Árabes», escrito «en las piedras del desierto», una página de historia de los Árabes y del cristianismo.
(Fuente: conocereisdeverdad.org)

jueves, 4 de diciembre de 2014

Te traigo un texto con una breve historia del tiempo de adviento. Espero que te ayude a vivirlo más intensamente.
 

La palabra Adviento proviene del latín "Adventus" que significa la venida. En un principio con este término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos. Haciendo referencia a este tiempo la primitiva Iglesia meditaba sobre los pasajes evangélicos que hablan del fin del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.

No se sabe desde cuando se comienza a celebrar. En los antiguos leccionarios de Capua y Wursemburgo hacen referencia al Adventus Domini. En los leccionarios gregoriano y gelasiano se encuentran algunas plegarias con el título de Orationes de Adventu. Más tarde comienzan a aparecer las domínicas ante Adventum Domini, en las cuales al término adventus se le asocia con la preparación a la Navidad.

A pesar de que esta temporada es muy peculiar en las Iglesias de Occidente, su impulso original probablemente vino de las Iglesias Orientales, donde era común, después del Concilio ecuménico de Efeso en 431, dedicar sermones en los domingos previos a la Navidad al tema de la Anunciación. En Ravena Italia - un canal de influencia oriental a la iglesia de Occidente - San Pedro Crisóstomo (muerto en 450) daba estas homilías o sermones.

La primera referencia que se tiene a esta temporada es cuando el obispo Perpetuo de Tours (461-490) estableció un ayuno antes de Navidad que comenzaba el 11 de Noviembre (Día de San Martín). El Concilio de Tours (567) hace mención a la temporada de Adviento. Esta costumbre, a la cual se la conocía como la Cuaresma de San Martín, se extendió por varias iglesias de Francia por el Concilio de Macon en 581.

El período de seis semanas fue adoptado por la Iglesia de Milán y las iglesias de España. En Roma, no hay indicios del adviento antes de la mitad del siglo VI AD, cuando fue reducida - probablemente por el Papa Gregorio Magno (590-604) - a cuatro semanas antes de Navidad. La larga celebración gala dejó su presencia en libros de uso litúrgico como el Misal de Sarum (Salzburgo), que era muy usado en Inglaterra, con su domingo antes de Adviento. La llegada de Cristo en su nacimiento fue cubierta por un segundo tema, que también proviene de las iglesias galas, su Segunda venida al final de los tiempos. Este entretejido de temas de los dos advientos de Cristo da a la temporada una tensión particular entre penitencia y alegría en la espera de Cristo que está por "venir".

(Fuente: Churchforum)

 

martes, 4 de noviembre de 2014

Para tener siempre presente


La doctrina católica está contenida en el catecismo y el católico sintoniza, está  y vive de acuerdo con ella. No haga consultas a cualquiera, vaya a las fuentes. Ésta es la fe de los católicos: así enseña el Señor: ¡El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. (cf. Jn. 8,7) A la luz de la fe no hay sólo «puros» o sólo «corruptos»: la condición humana y sus contradicciones nos unen a todos. Sólo el Padre es perfección absoluta. Al ser todos pecadores -siete veces al día-, pedimos los cristianos perdón. La petición de perdón y el don del perdón, igualmente debido al hermano.

Si quieres aprender lo que la Iglesia Católica realmente enseña, consulta  siempre el Catecismo de la Iglesia Católica: sólo allí está indefectible la Doctrina oficial de la Iglesia, ella emana de la Autoridad Apostólica. Los demás comentarios –los nuestros incluidos- son datos y pareceres. Con dolor se constatan arrogantes casos en internet; son a veces más artificios para la verborrea, moño de presuntuosidad o altanería, que un acto de sumisión al servicio catequético de la Iglesia. La humildad pasa por poner luz, serenamente como hermanos, porque hemos sido perdonados, como lo recuerda el papa emérito  Benedicto XVI, con la misma sangre de nuestro Salvador, Cristo Jesús. Así lo creemos y así lo decimos.
Consulte www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

(Fuente: www.conocereisdeverdad.org)

INTENCIONES DEL SANTO PADRE PARA EL MES DE NOVIEMBRE

INTENCIÓN UNIVERSAL: Para que las personas que sufren la soledad sientan la cercanía de Dios y el apoyo de sus hermanos.
INTENCIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN: Para que los seminaristas, religiosos y religiosas jóvenes, tengan formadores sabios y bien preparados.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Elementos fundantes de nuestra fe


"Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras"(1 Co 15, 3).

CIC 620 Nuestra salvación procede de la iniciativa del amor de Dios hacia nosotros porque  "Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10). "En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo" (2 Co 5, 19).

CIC 621 Jesús se ofreció libremente por nuestra salvación. Este don lo significa y lo realiza por anticipado durante la última cena: "Este es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros" (Lc 22, 19).

CIC 622 La redención de Cristo consiste en que él "ha venido a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28), es decir "a amar a los suyos hasta el extremo" (Jn 13, 1) para que ellos fuesen "rescatados de la conducta necia heredada de sus padres" (1 P 1, 18).

CIC 623 Por su obediencia amorosa a su Padre, "hasta la muerte de cruz" (Flp 2, 8) Jesús cumplió la misión expiatoria (cf. Is 53, 10) del Siervo doliente que "justifica a muchos cargando con las culpas de ellos". (Is 53, 11; cf. Rm 5, 19).

sábado, 13 de septiembre de 2014

Himno AKATHISTOS




El Akatistos es un himno litúrgico que se reza en la Iglesia Bizantina en honor a Jesucristo, a la Madre de Dios, al Espíritu Santo o a algún santo.

Su nombre derivado del griego (a =negativo, y kathistomai=sentarse) significa "no sentado" o "de pie" como se está ante el Evangelio, en señal de atención reverente.

En el rito bizantino el Akatistos a la Madre de Dios ocupa un lugar privilegiado y goza de su propia fiesta: el quinto sábado de la gran cuaresma, llamado precisamente por eso: Sábado del Akáthistos.
Se desconoce el nombre de su autor. Entonces, el himno es de todos porque es de la Iglesia.En él un gran poeta, teólogo y contemplativo supo reducir a oración todo lo que la fe profesa.
Hay en el himno tres expresiones claves: Alégrate. Aleluya. Madre, Siempre Virgen.

¡Alégrate! Palabra biblica y profética con la que el Ángel saluda a María en la Anunciación. Es la invitación de Dios al gozo por la bendición del cielo que se ofrece al mundo por María.

¡Aleluya! Es una aclamación de alabanza dirigida al Señor a quien se refieren las estrofas pares del himno, tras las cuales corresponde cantar el Aleluya porque de él proceden la gracia y la verdad que inundan a María y se derraman en el mundo por la Anunciación y la Encarnación.

¡Madre, Siempre Virgen! Esta aclamación cierra las estrofas impares que se refieren a María y une en el canto al coro con la asamblea. Ella fija la mente de los fieles en la Virgen Madre: Mujer íntimamente unida a Dios llamada Madre, Esposa; y tan libre de toda posesión humana que es llamada Virgen. Así la suprema condición humana es revestida de lo divino, pero sin perder su condición de criatura.
 
(Fuente: orientales.org)





 
 

Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa!



Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa!

 

 Salve, oh tallo del verde Retoño;

Salve, oh rama del Fruto incorrupto.
Salve, al pío Arador tú cultivas;
Salve, tú plantas quien planta la vida.
Salve, oh campo fecundo - de gracias copiosas;

Salve, oh mesa repleta - de dones divinos.

Salve, un Prado germinas - de toda delicia;

Salve, al alma preparas - Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria;
Salve, ofrenda que el mundo concilia.
Salve, clemencia de Dios para el hombre;
Salve, del hombre con Dios confianza.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;
Salve, aprisco de fieles rebaños.
Salve, barrera a las fieras hostiles;
Salve, ingreso que da al Paraíso.
Salve, por ti con la tierra - exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos - se alegra la tierra.

Salve, de Apóstoles boca - que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza - que nadie somete.

Salve, de fe inconcuso cimiento;
Salve, fulgente estandarte de gracia.
Salve, por ti es despojado el averno;
Salve, por ti revestimos la gloria.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, aurora del místico Día.
Salve, tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.
Salve, derribas del trono - al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo - el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado - de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido - de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;
Salve, extingues las llamas del vicio.
Salve, camino a la santa templanza;
Salve, alegría de todas las gentes.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, levantas al género humano;
Salve, humillas a todo el infierno.
Salve, conculcas engaños y errores;
Salve, impugnas del ídolo el fraude.
Salve, oh mar que sumerge - al cruel enemigo;

Salve, oh roca
que das de beber -
a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego - que guía en tinieblas;

Salve, amplísima nube - que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;
Salve, nos sirves Manjar de delicias.
Salve, oh tierra por Dios prometida;
Salve, en ti fluyen la miel y la l
eche.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, azucena de intacta belleza;
Salve, corona de noble firmeza.
Salve, la suerte futura revelas;
Salve, la angélica vida desvelas.
Salve, frutal exquisito - que nutre a los fieles;

Salve, ramaje frondoso - que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno - quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste - quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;
Salve, perdón del que tuerce el sendero.
Salve, atavío que cubre al desnudo;
Salve, del hombre supremo deseo.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, mansión que contiene el Inmenso;
Salve, dintel del augusto Misterio.
Salve, de incrédulo equívoco anuncio;
Salve, del fiel inequívoco orgullo.
Salve, carroza del Santo - que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran - sin fin serafines.

Salve, tú sólo has unido - dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez - eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.
Salve, tú llave del Reino de Cristo;
Salve, esperanza de bienes eternos.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;
Salve, despensa de la Providencia.
Salve, por ti se confunden los sabios;
Salve, por ti el orador enmudece.
Salve, por ti se aturden - sutiles doctores;

Salve, por ti desfallecen - autores de mitos;

Salve, disuelves enredos - de agudos sofistas;

Salve, rellenas las redes - de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;
Salve, nos llenas de ciencia superna.
Salve, navío del que ama salvarse;
Salve, oh puerto en el mar de la vida.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, columna de sacra pureza;
Salve, umbral de la vida perfecta.
Salve, tú inicias la nu
eva progenie;
Salve, dispensas bondades divinas.
Salve, de nuevo engendraste - al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste - al hombre insensato.

Salve, anulaste a Satán - seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor - sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;
Salve, unión de los fieles con Cristo.
Salve, de vírgenes Madre y Maestra;
Salve, al Esposo conduces las almas.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 

 

Salve, oh rayo del Sol verdadero;
Salve, destello de Luz sin ocaso.
Salve, fulgor que iluminas las mentes;
Salve, cual trueno enemigos aterras.
Salve, surgieron de ti - luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti - caudalosos arroyos.

Salve, figura eres tú - de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas - de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;
Salve, oh copa que vierte alegría.
Salve, fragancia de ungüento de Cristo;
Salve, oh Vida del sacro Banquete.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
 


Salve, oh tienda del Verbo divino;
Salve, más grande que el gran Santuario.
Salve, oh Arca que Espíritu dora;
Salve, tesoro inexhausto de vida.
Salve, diadema preciosa - de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso - de sacros ministros.

Salve, firmísimo alcázar - de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible - de todo el Imperio.

Salve, por ti enarbolamos trofeos;
Salve, por ti sucumbió el adversario.
Salve, remedio eficaz de mi carne;
Salve, inmortal salvación de mi alma.
Salve, ¡Virgen y Esposa!